Puentes como liebres
HabÃa oÃdo mencionar su nombre, pero la primera vez que la vi fue un rato antes de subir al vapor de la carrera. Mis viejos y mis hermanas habÃan venido a despedirme y estaban algo conmovidos, no porque viajara a Buenos Aires a pasar una semana con mis primos sino porque a mis dieciséis años nunca habÃa ido solo «al extranjero».
Comments (0)
You don't have permission to comment on this page.